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Yo que usted no lo haría: pagar un pleito con un crédito - Campo Alpín
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Yo que usted no lo haría: pagar un pleito con un crédito

Yo que usted no lo haría: pagar un pleito con un crédito

          Pedir un crédito para financiar un pleito

             En los últimos días hemos podido ver alguna información sobre la posibilidad, de momento poco concreta, de que algunos fondos de inversión u otras empresas financieras abran líneas específicas de prestamos con la finalidad de financiar pleitos a particulares. Lo poco que se sabe de la idea por el momento la perfila situando a los abogados como intermediarios de las operaciones y convirtiéndolos en una especie de comisionistas de la empresa financiera. Por otra parte parece que los intereses a cobrar por las cantidades prestadas serían elevados dado que se considera que el objeto del crédito, el pleito a financiar, es de alto riesgo.

                No es casualidad que esta información aparezca en un momento en el que acaba de entrar en vigor una reforma del Código Penal que despenaliza los delitos cometidos por imprudencia leve. En la práctica esto supone que la mayoría de los accidentes de tráfico han quedado despenalizados forzando que la víctima deba acudir a reclamar su indemnización en la vía civil, soportando el coste de la prueba pericial médica que a buen seguro necesitará y arriesgándose a que le impongan el pago de las costas procesales si su demanda es desestimada. Las empresas financieras conocen bien esta reforma y también que la economía de muchos hogares difícilmente soportará el coste de un pleito de estas características que, sin embargo, de llevarse adelante supondrá en buen número de casos el cobro de importantes indemnizaciones por parte de la víctima, cobro que no es dudoso porque debe ser satisfecho  por compañías aseguradoras. Es evidente que financiar estos pleitos, con créa cambio de una buena parte del pastel indemnizatorio constituye un negocio que puede reportar buenos beneficios, cuestiones éticas aparte.

                Este asunto suscita algunas cuestiones bastante espinosas. Por tratar algunas: Si al parecer los créditos se van a comercializar a través de los despachos de abogados, en caso de colisión de intereses ¿A quién defenderá el abogado con más ahínco? ¿Al cliente particular? ¿A la financiera que le paga la comisión y le facilita el cobro de la minuta?. Pensemos simplemente en una situación de un posible acuerdo con la parte contraria rebajando sensiblemente la indemnización o la alternativa de un pleito con buenas posibilidades pero con el siempre inevitable componente de incertidumbre. A la hora de aconsejar al cliente ¿Pesará la seguridad de cobro aunque sea de una cantidad menor en el acuerdo, lo que hará recuperar el riesgo rápidamente a la financiera?, o si hay argumentos sólidos el abogado se decantará por aconsejar el pleito con el riesgo que conlleva de no percibir nada ni la financiera ni él (nótese que del perjuicio del cliente que no cobraría la indemnización al no ganar el pleito ya hemos dejado de hablar, tal vez en la decisión el cliente ha dejado de ser importante).

Otra cuestión es ¿Pesará en la elección del abogado su trayectoria y buen hacer que le habrán granjeado la confianza de sus clientes?, ¿O por el contrario tendrá gran importancia que la línea de crédito que comercializa ese despacho ofrece mejores condiciones financieras?.

Por el momento no tenemos constancia de la comercialización de estos productos, y si se llegan a comercializar habrá que analizarlos en profundidad para valorarlos adecuadamente, pero hoy nuestro consejo no puede ser más que: ¡Ni se le ocurra!.