Derecho a vacaciones - Campo Alpín
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Derecho a vacaciones

27 Jul Derecho a vacaciones

Acudimos atentos a la llamada del calendario, y ahora un año más toca escribir sobre las vacaciones. Su disfrute suele generar algunas dudas de índole laboral que intentaremos resolver, pero también queríamos hacernos eco de una tendencia que se viene repitiendo y que ha llamado nuestra atención.

La pregunta que nos hacen más frecuentemente al respecto es: ¿Quién decide cuándo se han de disfrutar las vacaciones?. Suele argumentarse aquello muy socorrido de: “quince días cuando quiera la empresa y quince cuando quiera el trabajador”, pero lo cierto es que el Estatuto de los Trabajadores establece que el período de vacaciones se fijará de común acuerdo entre la empresa y el trabajador, lo que no quiere decir necesariamente que quince días se disfruten a voluntad de la empresa y quince cuando el trabajador quiera, aunque puede ser una solución. Los convenios colectivos establecen en ocasiones directrices sobre la planificación de los períodos de vacaciones. Si no existe acuerdo siempre se puede acudir a la vía judicial en un procedimiento especial y urgente para fijar las fechas. Es muy importante en relación con los tiempos de disfrute que los trabajadores deben conocer sus fechas de vacaciones con al menos dos meses de antelación a la fecha de inicio de su disfrute. Es decir, que no vale aquello de: “ahora que tenemos pocos pedidos aprovechemos para coger vacaciones desde el próximo lunes”; el trabajador no tiene porqué aceptar una imposición de estas características que no le permita planificar su tiempo de ocio.

Otra cuestión que se plantea, esta vez a la vuelta de vacaciones, es: ¿Cuánto se cobra en vacaciones?. Suele suceder que el importe de la nómina es algo inferior a lo habitual. En vacaciones se perciben, salvo pacto distinto establecido en convenio colectivo, los conceptos salariales ordinarios, pero no los extraordinarios (primas, incentivos dependientes de la calidad o cantidad de trabajo) ni los conceptos extra-salariales (dietas, desplazamientos…)

Hay más cuestiones relacionadas con el disfrute de las vacaciones, pero queremos comentar una que suele intranquilizar a quienes la sufren especialmente por inesperada. ¿Qué pasa si en mi periodo vacacional me pongo enfermo?. La incapacidad temporal que impida al trabajador disfrutar total o parcialmente de las vacaciones le permite disfrutarlas en un plazo de hasta dieciocho meses posterior al año en el que se generó el derecho a esas vacaciones. Recordemos que fuera de esta circunstancia excepcional las vacaciones se deben disfrutar por regla general en el año en el que se generan.

Finalmente nos queremos hacer eco de una tendencia consistente en reducir sensiblemente el número de días que se disfrutan. Recientemente hemos podido escuchar a una conocida política hablar de que ella no se tomaba vacaciones –realmente lo que decía es que no se las tomaba en julio y agosto–; y este tipo de manifestaciones en ocasiones matizadas indicando que se harán unas vacaciones más cortas de lo habitual son cada vez más habituales entre empresarios, ejecutivos de empresa, etc. que gozan de una importante repercusión social o mediática. Como también hemos podido leer en algún medio de comunicación, esas manifestaciones hechas por el perfil de persona que hemos indicado calan poco a poco en la cultura de las empresas y comienza a estar “mal visto” ejercer el derecho a disfrutar de la totalidad de las vacaciones. A ello se une que la crisis ha hecho mella en la mayoría de las economías domésticas y cada vez tendemos a acortar más los desplazamientos vacacionales.

Frente a esta tendencia fundados estudios indican que las vacaciones son saludables y necesarias y que favorecen la renovación de la motivación e impulsan la creatividad y la productividad en el trabajo; bien es cierto que también se ha demostrado que estos beneficios se incrementan si se distribuyen las vacaciones anuales a lo largo del año en lugar de disfrutarlas todas de una vez, así que ya saben: no olviden que las vacaciones son un derecho y, ya que estamos, dosifíquenlas, diez días en verano, cuatro o cinco días en las fiestas del pueblo, una semanita en invierno, algún puente… El caso es hacer desconexiones periódicas para volver al trabajo con el ímpetu renovado.