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Los 3 consejos de Campo Alpín para afrontar un divorcio

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10 Oct Los 3 consejos de Campo Alpín para afrontar un divorcio

La decisión de iniciar los trámites de divorcio se toma en muchas ocasiones mientras la pareja está subida en un carrusel emocional, que sin duda dificulta la toma de decisiones. Ante esta situación ofrecemos algunas claves que permiten saber “por dónde empezar”.

 

Primer consejo: intentar no romper el diálogo, especialmente si hay hijos menores de edad porque en ese caso el diálogo es imprescindible.

 

Segundo consejo: hacer lo que esté en nuestra mano por llevar a cabo un divorcio de mutuo acuerdo.

 

Tercer consejo: dejar el pasado a un lado y hablar del futuro. Hablar de pasado no nos conducirá a nada y en el futuro está la nueva forma de relacionarse entre ambos miembros de la pareja.

 

¡Hablemos! Pero, ¿De qué tenemos que hablar?

De cómo van a funcionar, a partir de ahora, las cosas que la pareja tiene en común: cómo va a ser la relación y la convivencia con los hijos menores, qué tiempos va a pasar cada uno con ellos, como vamos a contribuir económica y personalmente a su desarrollo y formación; También, con qué cuenta cada uno para iniciar esa nueva vida que ahora se ve azarosa, cómo vamos a liquidar el patrimonio que tenemos en común. Y en esas conversaciones, sin duda difíciles, nuestro consejo es hablar más de los intereses de cada uno y de los hijos que de los derechos que nos asisten.

Decimos que esas conversaciones son difíciles y a veces podemos necesitar ayuda. Un abogado o un mediador nos ayudarán, y si la persona elegida reúne ambas condiciones mejor que mejor.

¿Cómo elegiremos al abogado/mediador?

No tenemos una varita mágica para eso, pero sí podemos decir que la clave de la relación entre el abogado o el mediador y los clientes es la confianza. Debemos acudir a aquel que nos inspire confianza. A priori es difícil saber qué profesional gozará de nuestra confianza, pero tras una primera entrevista las cosas se aclaran bastante en este sentido.

En general, las partes presentan una disposición mucho mayor al cumplimiento de los acuerdos alcanzados que a las decisiones impuestas por un Juez en la Sentencia, pero a veces y por razones de diversa índole no se puede alcanzar un acuerdo. En estos casos será un Juez quien decida sobre todas aquellas cuestiones del futuro que hemos comentado anteriormente y nadie mejor que el abogado para encajar y dar forma a nuestros intereses con los derechos que nos asisten y defenderlos en el Juzgado con firmeza pero con lealtad y sin perder de vista que lo que necesitamos son soluciones justas más que victorias aplastantes.

Esa confianza que predicábamos antes es aquí de nuevo crucial porque el abogado nos dirá aquello que nos conviene, pero también aquello que no nos agrada tanto oír, y nos hablará desde la razón y le escucharemos invadidos por una carga emocional muy importante que dificultará esa comunicación. En estos momentos la confianza mutua creada en la relación entre el abogado y el cliente es fundamental.

Este post está muy relacionado con la actitud y la disposición personal ante el divorcio. En unos días hablaremos de cuestiones más concretas que preocupan a quienes se ven inmersos en esta situación.